viernes, 4 de octubre de 2013

Más allá de los muros…


El profesor intenta poner en marcha un modelo interaccionista y , en algunas oportunidades, su temática de clase  modifica su curso conforme a los intereses de los estudiantes.
Plantea su propuesta, generalmente, a través del diálogo con los adolescentes.  Podría decirse que trata de usar la fisura, por medio de la cual generar ese encuentro entre subjetividades, es decir, busca entender a los jóvenes como sujetos complejos.
Sin embargo, a los jóvenes les cuesta entregarse a esa relación; una desconfianza tal vez originada en la ausencia de situaciones de comunicación similares anteriormente podrían justificar tal actitud. Experiencias anteriores de falta de fidelidad al contrato pedagógico, que se establece entre docente – estudiante, podría estar condicionando ese vínculo.
Pone especial interés en el dominio de la lengua oficial del país, esto puede interpretarse como el resabio de una de las características de la Modernidad Sólida, a la cual alude Bauman.  Se trata de formar a un ciudadano francés, quien debe ser capaz de expresarse de forma clara y precisa.
Podría reconocerse en la película una perspectiva evolucionista en el claustro docente, pues consideran a la cultura de ciertos estudiantes como menos evolucionadas. Aparentemente, los jóvenes al estar inmersos en ellas, son incapaces de responder a ciertos parámetros fijados como adecuados para el marco de referencia de esa institución.
A su vez, es posible identificar concepciones vinculadas a la Pedagogía por Objetivos en los profesores, quienes se rigen por con criterios de promocionalidad, reconocen tiempos para alcanzar objetivos y, quienes no logran cumplirlos en ese espacio de tiempo, son segregados.  Mientras que a aquellos que sí cumplen con las expectativas del equipo docente y directivo se les otorgan premios: presentación de sus trabajos en las carteleras, felicitaciones a los padres  del adolescente chino por el compromiso de su hijo con la tarea escolar, etc. Aquí podrían observarse huellas de la influencia del conductismo y de la Pedagogía por objetivos. En el primer caso, porque se concibe a la praxis como la resultante de un determinado estímulo y, en el segundo, porque se considera sólo a la dimensión observable de la conducta como logro. Se pone énfasis en lo medible, lo cuantificable (sistema de puntos para controlar la disciplina).
Los estudiantes se involucran generalmente en sus propuestas educativas, aunque les cuesta entrar en clima de clase. Sin embargo, en aquellas oportunidades en las que no lo hacen, el docente increpa a los jóvenes para que se adecuen a ese construcción imaginaria que circula en la institución y que instaura un “deber ser”, para todos los miembros de la comunidad educativa.  Los desafía, llega en algunos momentos a crear un clima tenso, que puede tornarse violento. Reclama que cumplan con las características de ese sujeto supuesto que la institución, y ese docente en particular, han construido. 
Por ejemplo, los insta a comentar el libro, sin atender a los diferentes tiempos de lectura. Avanza con su clase, a pesar de que algunos adolescentes expresan su falta de lectura; continúa con la metodología diseñada anteriormente sin reparar en el criterio de formación situada.
A pesar de esto, el docente intenta acercarse a la aquellos jóvenes considerados “problemáticos”, les señala que no cumplen con adecuadamente su rol y se ofusca ante su desinterés. Apela a la historicidad de la relación que ha construido con los sujetos, intenta hacerles entender que los valora como una totalidad, se involucra en sus historias personales. Utiliza vías de comunicación formal para comunicarle a los padres o tutores de la estudiante el desempeño de la misma en clase.
La cuestión racial aparece como un aspecto significativo. Existe una   subcategorización entre los ciudadanos franceses. Algunos de los adolescentes pertenecen a los que podría llamarse franceses legítimos y otros a lo que se denomina franceses de segunda, en este último grupo se ubicarían todos aquellos jóvenes hijos de inmigrantes supuestamente incapaces de cumplir con ese ideal de ciudadano francés propio de la Modernidad. Es curioso, cómo esas supuestas diferencias raciales se desdibujan en el caso del estudiante chino, quien a pesar de no haber nacido en el país y no dominar adecuadamente el idioma, logra ser asimilado como un miembro de la sociedad francesa.  A su vez, algunas jóvenes rechazan su nacionalidad francesa y manifiestan no sentirse orgullosas de su lugar de pertenencia.

La institución surge como lugar habitado por múltiples culturas, en ese marco la noción de alteridad adquiere un rol relevante, pues el otro se les presenta como alguien próximo y amenazante en algunos casos.  Diversos universos de sentidos interaccionan en esta clase, diferentes formas de concebir la realidad, evidentemente signadas por historicidad de los sujetos y la cultura de los mismos.
Sin embargo, ese otro próximo que emerge en la clase surge como desconocido y sobre él se depositan estereotipos, que terminan condenándolo a la exclusión.   En algunos momentos, el profe de Lengua es el único que parece acercarse de aquellos nominalizados como “distintos”, sin embargo los termina abandonando en cuanto se comienza a poner en tela de juicio su capacidad como docente.
Existe un choque entre culturas, para los padres del adolescente chino la educación es concebida como un medio de movilidad social, mientras que la madre de Souleymane considera como más importante para la formación de su hijo a otro tipos de aprendizajes ligados a la moralidad y al sostenimiento de valores. Surge una dicotomía entre el saber cotidiano y el saber científico o epistemológico y, consecuentemente, una sobrevaloración del segundo con respecto al primero. Paulo Freire sostiene que es importante articular ambos tipos de saberes, pues sólo de esa manera es posible llegar a un verdadero proceso de “admiración” de la realidad.
La madre otro de los estudiantes hace alusión a un referente clásico del neoliberalismo; ésta instala la oposición entre lo público- lo privado. Cataloga a la educación pública como menos eficiente que la del ámbito privado, debido a la pretendido afán de políticas inclusivas.
La sanción emerge como una clara representación de la Modernidad Sólida, aparece el castigo como una manera para mantener el supuesto orden en la escuela, como garante del efecto panóptico. Éste es el recurso que le permitirá a los sujetos, supuestamente, desenvolverse en cualquier otra institución con éxito.
         
        La distribución espacial de los estudiantes dentro de la clase es bastante rígida. Los chicos que son reconocidos como franceses, o quienes pretenden ser identificados como tales en un futuro se disponen en un sector próximo al docente, mientras aquellos que son excluidos de la condición de ciudadanos se organizan en la tercera fila contra la ventana y al final de la clase. Este aspecto es una de las muestras de reconocer algunos de los procesos de segregación que existen en la escuela.


                                                                                                                     Vanesa Del Campo

 

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