ANÁLISIS DE LA PELÍCULA “ENTRE LES MURS” (2001)
Entre los muros es una película dirigida por Laurent Cantet, que muestra la vida diaria dentro de un colegio de un barrio marginal de Paris, acerca de los fundamentos de ser profesor y de ser alumno.
Tiene como protagonista al profesor de letras en la vida real, François, quien junto a sus colegas preparan el nuevo año lectivo. Se disponen llenos de buenas intenciones y con deseos de aportar la mejor educación a sus alumnos.
Para muchos docentes, uno de los principales problemas es cómo hacer para que los alumnos tengan interés por aprender aquello que buscan transmitirles. Para otros, en cambio, lo articulan en términos de cómo dominar una clase. François, vacila entre, el desafío de construir una autoridad democrática promoviendo un diálogo abierto sin perder su condición de regulador, y la invasión de algunos gestos de modelos tradicionales que han sido dominantes en la vieja escuela.
El docente intenta construir una conversación con creatividad y compromiso, ajeno a imponer su autoridad. Obligado a improvisar todo el tiempo ante los cuestionamientos de los propios alumnos, los padres, los superiores. Estos intercambios son también relaciones de poder simbólico, donde se actualizan las relaciones de fuerza de los participantes.
Observamos en la película como el docente utiliza variados criterios de motivación en sus métodos de enseñanza, metiéndose en sus problemas sociales, haciéndoles realizar una autobiografía, utilizando el laboratorio de informática y con esto incluyendo emoción en la enseñanza, tratando de motivar a sus alumnos a que despierten interés por estas actividades, tratando de que se involucren, se esfuercen y logren concentrarse en la tarea.
La película se desarrolla en distintos espacios dentro del colegio: en el patio, en el aula o en la sala de profesores. También los alumnos provienen de diferentes orígenes (China, Marruecos, entre otros) y por tal motivo sus actitudes, valores, creencias, acciones, tradiciones, prevalecen ante otros.
Los docentes clasifican a los alumnos según sus calificaciones, comportamientos y previenen a los nuevos docentes sobre los mismos. En general los estudiantes son chicos con problemas de conducta, de indisciplina, y con desintés por el estudio. A su vez no sólo son irrespetuosos con los docentes, sino también con sus propios compañeros.
Debido a las propias situaciones socio-económico-políticas de cada pueblo, hizo que estos adolescentes se “encuentren” o quizás, “desencuentren” dentro del aula, lo que desencadena una interacción entre las diversas culturas. Siendo esto, un problema para el desarrollo de una clase, donde el objetivo del profesor es transmitir un conocimiento y que éste sea aprendido por los alumnos.
En esta película, particularmente me llamó la atención la escena en que el alumno Souleymane muestra un tatuaje y varios alumnos hacen o intentan una interpretación de lo que dice o significa, y aunque Souleymane no quiere decir que significa, pero cuando el profesor le pregunta que es ese tatuaje, que dice e insiste, cuenta que es una cita del Corán:
“Si lo que tienes que decir no es mas importante que el silencio, entonces cállate”
En la película se ve claramente a Souleymane como un chico excluido, es un estudiante que siempre se sienta en el último banco del aula, y que constantemente demuestra desinterés por la clase, que nunca llevaba sus útiles y por lo que nunca trabajaba. Discute continuamente con sus compañeros y tiene una personalidad arrogante y desafiante. Es muy conflictivo y cerrado, no deja que los demás lo conozcan. Pero a medida que va transcurriendo la película va dejando descubrir su verdadera persona. Como cuando el profesor le brinda un espacio para realizar su autorretrato, motivándolo a conocerse y dejarse conocer, destacando sus habilidades.
A lo largo de toda la película, los alumnos y los docentes se enfrentan a la educación y más precisamente al Sistema Educativo, con todas sus particularidades. Esta Institución Social ve alterada su consistencia, su sentido, su campo de implicación y en definitiva su propio ser, como claramente lo expresa Lewkowicz.
Se produce un clima de anomia, por que agotado el Estado Nación que daba base y sustento a las instituciones, hoy los ocupantes de las escuelas sufren la destitución y fragmentación, impidiendo la producción de algún tipo de ordenamiento.
La escuela parece ser una organización ligada a la prestación de un servicio, que es la capacitación. Entonces, la subjetividad que está formando en los adolescentes es absolutamente otra. Cuando el mercado es quien domina la vida social y desplaza a la meta-institución que era el Estado, las instituciones se ven obligadas a intentar adaptarse a la nueva dinámica que esto plantea, pero se llega a una situación de Galpón, es decir, una especie de ceguera, donde prosperan suposiciones, subjetividades desvinculadas, representaciones e ideales anacrónicos, desregulaciones legitimadas en nombre de la libertad, opiniones varias. Tal como se muestra en la película, en las situaciones dentro del aula, donde están los verdaderos actores y autores de la situación enseñanza-aprendizaje. Ambos, el estudiante y el docente, coinciden en un espacio físico, pero que para nada representa un vínculo o acercamiento compartido entre los ocupantes. Se produce un desacople
, se agota la lógica que regía la antigua escuela.
La subjetividad dominante en este sistema agotado y de habitabilidad supuesta ya no es institucional, sino mass-mediática, donde ya la normativa no tiene sentido, se trata mas bien, de una imagen y opinión personal. Como en la película, el alumno Souleymane muestra a una compañera su tatuaje, en señal de que se calle y no hable sobre él, si no lo conoce. Quizás ese tatuaje, esa imagen, lo hace sentirse parte de algo, por que este sujeto que se intenta construir dentro de la escuela, es separado de su contexto, se le niega su pertenencia a una cultura particular, no se siente reconocido en el espacio aula, y por lo tanto en el colegio. El adolescente se refugia en el silencio, seguramente por que no se siente identificado, no se siente parte del sistema. Hay un desacople subjetivo entre lo que cada alumno es realmente y lo que el docente y el resto de los compañeros suponen de los otros. Es un malentendido general que sustenta al sistema actual.
Ausentes las leyes trascendentes de la escuela como institución, en el aula donde domina la situación galpón, se ponen reglas para compartir, para operar, para habitar el espacio y que sólo sirven para ese momento, se trata de reglas organizadas situacionalmente y por los propios protagonistas del aula.
La subjetividad escolar es un paradigma de gran complejidad, donde se presentan diferentes órdenes simbólicos, con encuentros y desencuentros de alumnos y docentes. Donde debería prevalecer el diálogo, que permita el encuentro entre actores, reconociéndose mutuamente, como posible acceso al otro, aceptando lo que hay y existe en ese momento, con compromiso, solidaridad y esperanza.
Por que la educación, como explican M. Caruso e I. Dussel, es una actividad humana que apunta a la realización de deseos o expectativas puestas en otros, tratando de formar, indoctrinar o desarrollar ciertos rasgos y no otros, como una dimensión de futuro. Todo esto, con el propósito de educar para un puesto o plaza social o, con otro muy distinto y al que me parece deberíamos apuntar en la actualidad, la educación de las capacidades inherentes al individuo (Alisdair MacIntyre), que le permita al alumno decidir con criterio que sujeto quiere ser dentro de esta sociedad marcada por el consumo masivo.
Sujeto, definido como una construcción explicativa de la constitución de redes de experiencias en los individuos y en los grupos. Tales redes tienen una cualidad: no son permanentes ni definitivas y las experiencias que podían ser positivas pueden ser consideradas posteriormente como negativas o viceversa. Por lo tanto la construcción de los sujetos implica, de forma central, la relación entre libertad y necesidad, deseo y poder.
Para finalizar, en las escuelas de hoy, los docentes trabajan con adolescentes y desconocen o desvalorizan la sociabilidad y la cultura juveniles, que ellos lo que mas valoran es la posibilidad de encuentro con sus pares, los recreos, la gente que se conoce. Tal vez la tarea pedagógica tenga como requisito la consideración no sólo de las complejidades psicológicas y las demandas sociales, sino también la revisión del lugar del alumno, que no es un lugar de ausencia de cultura, de vacío de contenidos. La escuela no debe renunciar a proyectos de transformación. Los nuevos escenarios que hoy se plantean pueden ser la base de una acción más realista y menos moralista que construya otros sujetos.


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